El objetivo de la gestión del hábitat, el medio físico donde vive la población cinegética, es aumentar la capacidad de carga o acogida de dicho espacio cinegético.
Cuando la población cinegética lo requiera se podrán llevar a cabo las siguientes actuaciones:
Crear parcelas de cultivos cinegéticos sin recolección, distribuidas por el territorio en forma de mosaico y próximas a zonas con vegetación natural.
Hacer rozas de matorral en zonas arbóreas o arbustivas muy densas para mejorar la cantidad y calidad de los brotes tiernos de hojas y ramas y mejorar los encames.
Instalar comederos y bebederos artificiales en número y dispersión suficientes para evitar las concentraciones excesivas de animales.
Se deberán conservar franjas en linderos y ribazos sin labrar, libres de pesticidas y a salvo de las quemas de rastrojos
Las actividades forestales se llevarán a cabo en las épocas más adecuadas y mediante las técnicas menos agresivas con el fin de reducir el impacto en los hábitats de alimentación, refugio y reproducción.
Se evitará una carga excesiva de ganadería extensiva y se eliminará el pastoreo de las áreas principales de reproducción.
Se tomarán medidas para reducir al mínimo el impacto que el turismo y las actividades al aire libre puedan producir en el hábitat, controlando los ruidos y la presencia humana en zonas y períodos de reproducción.